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El nombre de Salamanca (por Martín S. Ruipérez)


La tesis de este estudio es que en el primer elemento de Salamanca, sala- es la designación del vado de un río. Hay un pueblo en la provincia de Burgos llamado en origen Salas y luego Salas de los Infantes, precisamente a orillas del río Arlanza. En Asturias, el pueblo de Salas lo cruza un riachuelo, hay pueblo a un lado y otro del río. En Lérida, Salas de Pallars está junto a otro riachuelo. En Orense, la calle del río Salas hace referencia al río Salas, afluente del río Limia. En el nombre de estos topónimos, Salas no es un plural en el sentido de habitación de grandes dimensiones, sino sala en el sentido que apuntamos

En Grecia el emperador persa en la segunda guerra médica (480 a.C.) según refiere el historiador Herodoto (c. 484 – 425 a.C.) hubo de retirar sus grandes naves del estrecho entre la isla de Salamina y el continente, en el cual los griegos podían pisar el suelo o utilizar pequeñas embarcaciones de muy poco calado y lograron por ello la victoria de Salamina. Es decir, se trataba de un vado. Todo ello es una confirmación de que sala es el elemento que encontramos también en el nombre de Salamanca, situada junto al río Tormes.

En Salamanca la parte baja de la ciudad situada en las proximidades del Tormes es designada como salas bajas; es precisamente el lugar donde el río se atravesaba fácilmente. En él se construyó en época de Trajano, en el siglo II d.C. el puente romano en cuya entrada está el “toro de la puente”, bien conocido por el Lazarillo de Tormes. Era el lugar de comunicación fácil entre la zona de los vacceos, notable por su agricultura, con la de los vetones, que se dedicaban especialmente a la ganadería. Así surgió un mercado de intercambio de productos, bien conocido hasta el siglo XX.

No se trata de que Salamanca fuese una fundación de los griegos indoeuropeos, ya que de haber sido así la s- inicial habría evolucionado a h- en griego (cf. griego háls, latín sal, inglés salt “sal”). Se trata sin duda de una palabra perteneciente a un fondo común europeo al que pertenece también la familia de topónimos que presenta la forma de Nava o Navas (Navalcarnero, Navas del Marqués, Navas de Tolosa, etc.) todos los cuales designan un valle o una zona llana rodeada de elevaciones y que probablemente está relacionada con el nombre indoeuropeo de la nave, sin que se aprecie en ello que la s final fuese signo de plural.

Fente a Helmantiké, Helmantica y Hermantica, sobre las que se ha intentado determinar la etimología del nombre de Salamanca, la forma Salamanca y el adjetivo salmantino están bien atestiguados. E importa subrayar que sal- y hel- no pueden relacionarse lingüísticamente el uno a partir del otro.

En cuanto al segundo elemento de Salamanca, algunos creen ver el mismo elemento en el topónimo Talamanca (del Jarama), que, a su vez, coincidiría en su primer elemento con Talavera, y en Simancas, todo lo cual resulta indemostrable.


publicado en ÁGALMA. Ofrenda desde la Filología Clásica a Manuel García Teijeiro. Ediciones Universidad de Valladolid. 2014, pp. 385-386)


publicado también en La Gaceta de Salamanca, 7 sep 2014 (página en pdf)


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